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La
primera visión que tiene el viajero cuando se acerca
a este pueblo es la de una sucesión de huertas tan
fértiles como bien cuidadas, que en bancales escalonados
descienden hasta el valle, donde se entremezclan con extensos
cultivos de cítricos (naranjas y limones), frutales,
olivos y cereal. Todo ello conforma una ininterrumpida y
frondosa alfombra verde entre la que zigzaguea el río
Fahala.
El
caso urbano, enclavado en la vertiente norte de la sierra
de Mijas, presenta los desniveles propios de un terreno
de pronunciadas pendientes, por lo que algunas de sus calles
dibujan pintorescos recovecos para suavizar los cambios
de altura.
Se tiene constancia de que esta zona de la provincia de
Málaga estuvo habitada por el hombre al menos desde
el Neolítico (algunas hachas de piedra halladas en
Huertas Altas así lo prueban), y que por ella pasaron
sucesivamente los íberos, los fenicios, los griegos
y los romanos, que fueron –estos últimos- los que
mayor empuje le dieron.
A la época romana pertenecen los arcos que se conservan
de un acueducto cerca de la Fuente Lucena o de los Doce
Caños, camino de Coín, y algunas albercas.
En este mismo lugar fue hallada una estatua de alabastro
y varias monedas de Diocleciano, mientras que en el haza
del Tesoro se descubrieron capiteles toscanos.
Pero
fue bajo el dominio árabe cuando el pueblo se configuró
en su ubicación actual y alcanzó un mayor
dinamismo económico, basado en el racional aprovechamiento
del agua para los cultivos. Como el de tantos otros pueblos
andaluces, el de éste, Alhaurín, también
proviene del árabe. Su raíz, Al-haur, es interpretada
por algunos estudiosos como hoya o valle. Durante el período
musulmán se construyó una fortaleza en el
lugar que hoy ocupa la iglesia de la Encarnación,
y algunas otras diseminadas en su término municipal,
así como el Arco del Cobertizo. Tras su conquista
por las tropas cristianas en 1487 –según algunos
testimonios, bastante sangrienta-, se produjo el habitual
repartimiento de tierras entre los nuevos pobladores cristianos,
cuyos descendientes, que no querían depender de nadie,
compraron su jurisdicción en 1634. El escudo de la
villa incluye el Toisón de Oro, concedido por Carlos
V.
Visitas
Destacadas:
La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación
se erige como el monumento religioso más destacado
del pueblo. Su construcción se remonta al siglo XVI,
y para su emplazamiento se eligió el lugar que ocupaba
una fortaleza árabe. El templo, con plata de cruz
latina y distribuido en tres naves, fue reformado en los
siglos XVIII y XIX (la intervención realizada en
1863 fue especialmente amplia). El ábside de la iglesia
está presidido por la Virgen de Gracia, patrona de
Alhaurín el Grande.
La ermita de la Santa Vera Cruz podría considerarse
una ‘rareza’ arquitectónica, ya que cuenta con una
torre triangular de tres cuerpos. Es la sede de la Real
Venerable Cofradía del Santo Cristo de la Vera Cruz,
María Santísima de la Soledad y del Santo
Sepulcro, popularmente conocida como ‘los Verdes’. La ermita
de San Sebastián, del siglo XVII, es la sede la otra
cofradía de esta localidad -igual de popular que
la anterior-, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús
Nazareno, ‘los Moraos’.
La
Casa Consistorial es un noble edificio levantado sobre el
antiguo convento-hospital de Santa Catalina, y comparte
plaza con el palacio de Montellano. Desde este lugar se
divisa una magnífica panorámica del valle
del Guadalhorce.
El Arco del Cobertizo data de la época musulmana
y era la puerta de entrada a la medina, por lo que probablemente
formara parte de la muralla defensiva del pueblo durante
la Edad Media.
La Fuente Lucena o de los Doce Caños se halla a la
salida de Alhaurín el Grande, camino de Coín.
Más que un monumento, esta fuente es un signo del
culto al agua, tan abundante en esta zona. Incluso en los
veranos más rigurosos, el agua de los caños
sale fresca y abundante. De interés arqueológico
son los vestigios de origen árabe de la antigua fortaleza
de Fahala y la torre vigía de Ubrique, y los restos
romanos de la Fuente del Sol.
Es aconsejable una visita al Molino de la Paca para conocer
el proceso de elaboración del aceite oliva. En este
edificio de 1870 se muestran las técnicas más
tradicionales para la obtención del aceite junto
a las más modernas. Al término de la visita
hay una degustación de aceite de oliva virgen extra,
y en una pequeña tienda se pueden adquirir productos
regionales.
Cómo
Llegar:
Por la antigua carretera N-340 se accede, dirección
Coín, a la carretera A-366, que llega directamente
a Alhaurín el Grande. Desde Málaga capital
se sale por la carretera de Cártama (A-357), y una
vez en esta localidad se toma la MA-425, que desemboca en
Alhaurín el Grande. Otra opción, desde la
Costa del Sol Occidental, es partir de la autovía
del Mediterráneo y, entre Benalmádena y Fuengirola,
adentrarse en la A-368 dirección Mijas. Posteriormente
se enlaza con la A-366. Esta carretera de montaña
es sinuosa, está bien asfaltada y ofrece unas extraordinarias
vistas panorámicas tanto de la costa como, después
de atravesar la sierra de Mijas, del valle del Guadalhorce.
Datos de
Interés:
Superficie: 72,60 Km 2
Número de habitantes: en torno a 20.000
Gentilicio: alhaurinos
Visitas Destacadas: iglesia de Nuestra Señora de
la Encarnación, ermita de la Santa Vera Cruz, ermita
de San Sebastián, Casa Consistorial, Arco del Cobertizo,
Fuente de Lucena, restos romanos de la Fuente del Sol, restos
árabes de la fortaleza de Fahala y de la torre vigía
de Ubrique, Molino ‘La Paca’
Situación Geográfica: pertenece a la comarca
del Valle del Guadalhorce y linda con las de la Costa del
Sol Occidental y Málaga. El casco urbano está
situado a 239 metros de altitud sobre el nivel del mar,
y dista 27 kilómetros de la capital de la provincia.
La precipitación media anual es de 636 l/m2 y la
temperatura media alcanza los 17 º C.
Información Turística: Ayuntamiento, plaza
del Convento, s/n (29120). Tlf: 952 491 275; Fax: 952 490
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