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Las
tierras que integran el término municipal de Álora
constituyen en cierta medida un compendio de la geografía
más característica de todo el territorio malagueño.
Por su situación, prácticamente en el centro
de la provincia, en esta zona confluyen los más diversos
paisajes, desde recias formaciones serranas de notable altura,
como la Sierra de Huma, que se eleva a 1.191 metros, hasta
la suavidad de los parajes de ribera junto al Guadalhorce,
pasando por el imponente Desfiladero de los Gaitanes, sin
duda uno de los más impactantes accidentes geográficos
que pueden contemplarse en España.
En
consonancia con esta diversidad, los cultivos y la masa
forestal del término municipal de Álora acusan
igualmente una gran diferenciación entre sí,
y si en la anchura del valle del Guadalhorce son los cítricos
y los frutales las especies más abundantes, el olivar,
el almendro y el matorral definen la zona que corresponde
a los Montes de Málaga, mientras que los pinos y
algún que otro resto del viejo encinar pueblan las
tierras más próximas a la comarca de Antequera,
con la que comparte lindes.
La presencia humana en esta zona se remonta a la Prehistoria,
según los vestigios hallados en el Hoyo del Conde,
y está constatado el paso de turdetanos y fenicios,
que fomentaron el comercio. Precisamente los cimientos del
Castillo son de origen fenicio, si bien es cierto que fueron
los romanos quienes consolidaron y ampliaron esta fortaleza.
La
localidad alcanza gran esplendor bajo la dominación
romana, de la que quedan interesantes restos a partir de
los cuales se ha podido reconstruir la historia de esa época,
como el miliario en el que aparece la inscripción
“Municipium Iluritanum”, datada en el año 79 a.C.,
de la que se desprende que Álora fue población
romana con derecho latino en tiempos de Domiciano.
Los vándalos se apoderaron de la antigua Iluro en
el siglo V. De este período se conservan restos en
el alcázar ubicado en el monte de las Torres, cuyas
defensas corresponden inequívocamente al tipo de
construcción que realizaban los visigodos.
La invasión musulmana, en principio, se desarrolló
de manera muy pacífica, ya que los habitantes de
la ciudad pudieron conservar su religión y sus costumbres
a cambio de pagar al invasor los tributos establecidos.
Los hechos más significativos de esta época
estuvieron estrechamente relacionados con la rebelión
de Omar Ben Hafsun, cuya plaza fuerte, Bobastro, está
muy próxima a Álora.
La
ciudad fue cercada en numerosas ocasiones por los cristianos.
Alfonso XI, Juan II y Enrique IV intentaron, sucesivamente,
apoderarse de Álora con el fin de dejar expedito
el camino hacia Málaga, pero no fue hasta el 10 de
junio de 1484 cuando las tropas de los Reyes Católicos,
tras nueve días de combate, tomaron definitivamente
esta plaza.
A lo largo de los siglos XVI y XVII la villa conoce un notable
resurgimiento económico, debido sin duda a algunos
personajes ilustres que en ella vivieron. En 1628, Álora
se segrega definitivamente del municipio de Málaga,
según reza en el acta firmada por Felipe IV.
Visitas Destacadas:
El Castillo de Álora, de origen fenicio, sirvió
de fortaleza a romanos, visigodos y árabes, que lo
ampliaron, destruyeron y modificaron a lo largo de los siglos.
Fue construido estratégicamente sobre uno de los
cerros por cuyas laderas se arracima el caserío del
pueblo. En la actualidad, de esta fortificación quedan
en pie dos torres y un arco de herradura apuntado entre
la muralla. En el interior del recinto se ubica el cementerio.
La
iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Concepción
se considera el tercer templo más grande de la provincia
de Málaga. Su construcción de inició
en 1600 y los trabajos concluyeron un siglo después,
en 1699. Consta de tres naves separadas por recias columnas
toscanas. En la nave correspondiente al evangelio hay un
camarín del siglo XVIII en el que se halla la Virgen
del Rosario. Una talla de San Francisco de Asís,
del escultor malagueño Adrián Risueño,
destaca entre la colección artística que posee
el templo, en cuyo exterior, de gran severidad arquitectónica,
sobresale la torre, de tres cuerpos con pilares almohadillados.
A unos dos kilómetros del pueblo se encuentra el
convento de Nuestra Señora de las Flores, erigido
en el siglo XVII y sometido a diversas reformas en el XVIII.
Una escultura de San Francisco de Asís en madera
policromada (siglo XVII) y una imagen de la Virgen de las
Flores, patrona de Álora, son las dos piezas de mayor
interés que alberga este sencillo templo, en el que
también destaca la capilla mayor, obra barroca representativa
de la yesería malagueña.
Lo más destacado de la ermita de la Veracruz es su
airosa espadaña. Por lo demás, se trata de
una escueta construcción del siglo XVII, de planta
extrañamente irregular, que, debido a las reformas
de las que fue objeto a finales del siglo XIX y principios
del XX, ha perdido su originaria fisonomía.
Como un monumento más, sólo que producto de
la arquitectura popular, puede ser considerado el casco
antiguo del pueblo, que ‘organiza’ su urbanismo faldas abajo
del promontorio en que se alza el Castillo.
Cómo
Llegar:
Desde Málaga capital, hay que tomar la carretera
A-357 y continuar por la A-343. Primero se bordea Pizarra
y a los seis kilómetros se llega a Álora.
Datos de
Interés:
Superficie: 103 Km2
Número de habitantes: en torno a 15.000
Gentilicio: aloreños o perotes
Visitas Destacadas: Castillo, iglesia de la Encarnación,
convento de la Virgen de las Flores, ermita de la Veracruz,
Desfiladero de los Gaitanes
Situación Geográfica: al noreste de la comarca
del Valle del Guadalhorce, a 40 kilómetros de la
capital de la provincia y a 78 kilómetros de Ronda.
El pueblo se encuentra a unos 200 metros sobre el nivel
del mar. La precipitación media anual es de 580 l/m2
y la temperatura media alcanza los 16,6 º C
Información Turística: Ayuntamiento, plaza
de Fuente Arriba, 15 (29500). Tlf: 952 496 100; Fax: 952
497 000 |