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Los
orígenes de este palacio se remontan al siglo XIV,
pero su aspecto actual es fruto de una larga serie de remodelaciones
que llega hasta nuestros días. Su exterior, de sobrias
paredes encaladas, apenas da pistas de la belleza que atesora
en su interior a través de grandes ventanas enrejadas,
típicas de la arquitectura popular cordobeses.
Entre sus múltiples dependencias,
denominadas todas por su antigua utilidad o por su actual
contenido, destacan los salones y las galerías. En
ellas se conservan ricas colecciones de porcelanas, pinturas,
armas de fuego, mosaicos, muebles antiguos, esculturas,
azulejos, cordobanes y guadamecíes y una extensa
biblioteca, con más de 6000 volúmenes en la
que se exponen valiosos libros de cetrería y documentos
miniados. |