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Se
trata de la torre defensiva más antigua de la ciudad.
Fue construida por los musulmanes para guardar la entrada
de la ciudad desde el Puente Romano.
En el año 1369 fue restaurada y reforzada por Enrique
II de Trastámara para defenderse de los contínuos
ataques de su hermano Pedro I, El Cruel.
Utilizada como cárcel de la nobleza de Córdoba
en el siglo XVIII y como escuela femenina en el XIX, la
Torre de la Calahorra actualmente alberga el Museo Vivo
de al-Andalus, una interesante propuesta de acercamiento
a cristianos, judíos y musulmanes, la terna de pueblos
que convivió en la ciudad cuando ésta fue
capital de al-Andalus.
Tras visitar las 8 estancias que componen el museo, el visitante
tiene la posibilidad de disfrutar de la hermosa panorámica
de Córdoba que se observa
desde la azoteade la fortaleza.
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