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LA
CONSEJERIA DE TURISMO, COMERCIO Y DEPORTE DE LA JUNTA DE
ANDALUCIA HA PUESTO EN MARCHA EL PLAN TURISTICO DE CIUDADES
DE MEDIAS, EN EL CUAL SE INTEGRAN SEIS MUNICIPIOS: ANTEQUERA
(MALAGA), LOJA (GRANADA), ALCALA LA REAL (JAEN), LUCENA
(CORDOBA) Y ECIJA Y ESTEPA (SEVILLA). LOS OBJETIVOS GENERALES
DE ESTA INICIATIVA SE DIRIGEN A LA REVALORIZACION DEL PATRIMONIO
MONUMENTAL DE LAS CIUDADES PARTICIPANTES, EL FORTALECIMIENTO
E INTEGRACION DEL TEJIDO EMPRESARIAL, EL FOMENTO DEL TRABAJO
EN RED ENTRE MUNICIPIOS, LA CREACION DE NUEVOS PRODUCTOS
TURISTICOS Y LA SENSIBILIZACION ACERCA DE LA CULTURA DE
LA CALIDAD TURISTICA.
La capital de la llanura, insólita
y vetusta, hija de la depresión que la circunda y
la hace emerger, fue desde el principio de los tiempos alojo
para nuestros antepasados, asentamiento propicio para los
antiguos nómadas prehistóricos que vieron
en aquel fértil valle el lugar idóneo para
vivir.
De
aquellas moradas, construidas hace cuatro o cinco mil años
antes de Cristo, quedan importantes restos detallados en
necrópolis y dólmenes. El tiempo nos remite
luego a una Antequera romanizada, mucho más definida,
inscrita en un excelente sistema de comunicación
viaria. A pesar de ello, las noticias de la ciudad de Antikaria
son imprecisas y confusas hasta el siglo XVI.
Los árabes la rebautizaron como Medina Antecaria
y abren, como en otros lugares, un nuevo periódo
de esplendor y progreso roto tras la caída de los
Omeyas cordobeses. Con la reconquista, la ciudad cobra un
valor estratégico esencial y se transforma en una
fortaleza fronteriza. Ya en el siglo XVI, la ciudad es identificada
como una de las más importantes del sur de España.
Su grandeza no sólo residía en los aspectos
económicos y humanos, sino que se vislumbra de igual
manera en el campo cultural y artístico: nace, en
cierta manera, la Antequera monumental: una ciudad, sin
duda, noble y eclesial.
La Antequera de nuestros días vive un momento de
gran expansión gracias a la modernización
de su agricultura y a la instalación de una industria
de fuerte proyección que podría colocar a
la ciudad milenaria en el sitio que le corresponde.
Encrucijada
de Culturas.
Antequera de una de las ciudades españolas abocada
a ser una encrucijada de culturas; un lugar donde el hombre,
desde tiempos inmemoriales, ha habitado estes vasto valle.
Como testigos de las primeras culturas nos topamos con las
tumbas, megalíticas de los dólmenes de Menga,
Viera y Romeral, en perfecta consevación y que datan
del 2500, 2000 y 1800 antes de Cristo.
La cultura romana está hermosamente representada
con el Efebo de Antequera, moldeado en bronce bajo la estética
grecolatina, símbolo de la belleza eterna mexcla
de pueblos y modos de vida. No obstante, también
del tiempo de los romanos, el viajero puede visitar los
vestigios de Singilia Barba a seis kilómetros de
la ciudad. Más tarde los moriscos, con Abdelazis
ben Muza al frente, entraron en la planicie desplazando
a los godos y no son pocas las edificaciones, murallas y
fortalezas que los musulmanes construyeron para proteger
Medina Antecaria que se erigía como baluarte militar
y fronterizo de Al-Andalus. La Alcazaba y las antiguas puertas
a la fortaleza son los testimonios pétreos más
destacables.
Desde
el S. XVI hasta el XVIII, llega Antequera a su esplendor.
De este período son los numerosos templos, capillas,
ermitas, conventos, casas señoriales, palacetes,
etc., que diseñaron la actual fisonomía del
casco urbano, salpicado y saturado de lugares y motivos
religiosos. Es la Antequera barroca y renacentista, o como
Gerardo Diego la llamara, "la ciudad de las iglesias
blancas y gongorinas", de rizadas yeserías.
Aunque sean numerosos los ejemplos, destaca las colegiatas
de Santa María la Mayor y la de San Sebastián,
el convento de la Encarnación, el Palacio de Nájera
(hoy Museo Municipal), el convento de San José, la
iglesia de Santiago, la puerta de Granada, el arco de los
Gigantes (levantado sobre una antigua puerta nazarí)...
Lo cierto es que Antequera es todo un monumento; un inmenso
museo donde el viajero se remonta a épocas prehistóricas,
a tiempos de convivencia y conflicto entre civilizaciones
y corrientes culturales que se funden en un mismo lugar.
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