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El
inconfundible paisaje axárquico, permanentemente
presidido por el macizo de las sierras de Tejeda y Almijara,
enmarca el municipio de Arenas, cuyo caso urbano, de claro
origen morisco, se extiende entre el Cerro Alto y el de
Bentomiz, que rondan los 700 metros de altitud.
Salvedad
hecha de estas elevaciones, el terreno queda configurado
por una sucesión de lomas en las que abundan los
almendros, el olivar y la vid, cultivos que en ocasiones
dejan paso a frondosos grupos de pinos que salpican el paisaje
de un verde intenso.
Los vericuetos que ha de sortear la carretera hasta desembocar
en Arenas permiten ver a derecha e izquierda del camino
unas hermosas panorámicas de la Axarquía,
y así, intermitentemente, al telón de fondo
del mar que se divisa no muy lejano le suceden las vistas
de tierra adentro, especialmente llamativas en la época
de floración de los almendros.
La fortaleza de Bentomiz, construida sobre el cerro del
mismo nombre y cercana al pueblo, ha intervenido de manera
decisiva en el acontecer histórico de Arenas, de
tal manera que no hay una posible referencia a esta localidad
sin aludir antes al Castillo de Bentomiz, cuyo origen se
establece en la época de los iberos, y se cree que
tanto los fenicios como los griegos y los romanos lo ocuparon
y modificaron sucesivamente. Aunque hay cierta confusión
sobre cuáles restos de sus ruinas pueden pertenecer
a una época u otra, la huella romana es clara al
haber sido descubiertos unos baños que con toda certeza
corresponden a ese período.
En
cualquier caso, fueron los árabes, una vez más,
quienes aprovechando una construcción anterior hicieron
de ella un excelente enclave defensivo, hasta el punto de
que junto con los castillos de Comares y Zalía, el
de Bentomiz fue considerado uno de los tres bastiones musulmanes
más importantes de la zona central de la Axarquía.
Una vez tomado por las tropas cristianas, los habitantes
del castillo, mediante un pacto con Fernando el Católico,
pudieron mantener su religión y sus costumbres, prebendas
que perdieron tras la rebelión morisca aun no habiendo
intervenido en ella. Lo que sí hicieron ante la pérdida
de sus prerrogativas fue prestar obediencia a Aben Humeya,
rey de Granada, lo que conllevó, no sin fuertes enfrentamientos,
que los cristianos acabaran ocupando el castillo para reforzar
la vigilancia y la defensa de esa zona.
Cómo
Llegar:
Por la autovía del Mediterráneo (A-7) se llega
a Vélez Málaga, de donde parte la carretera
MA-117, una vía en buen estado pero que hay que tomar
con cierta calma debido a que su trazado, muy sinuoso, discurre
por un terreno de montaña.
Datos de
Interés:
Superficie: 26,20 Km2
Número de habitantes: unos 1.200
Gentilicio: areneros
Visitas Destacadas: ruinas del Castillo de Bentomiz, iglesia
de Santa Catalina, alminar y fuente árabe de la pedanía
de Daimalos
Situación Geográfica: en la zona central de
la comarca de la Axarquía, a 10 kilómetros
de Vélez Málaga y a 44 de la capital de la
provincia. El núcleo poblacional se halla a 416 metros
sobre el nivel del mar, la precipitación media anual
es de 630 l/m2 y la temperatura media se sitúa en
17,5º C
Información Turística: Ayuntamiento, plaza
de la Ermita, 17 (29753). Tlf: 952 509 005; Fax: 952 509
005
Visitas
Destacadas:
Al sur del casco urbano de Arenas y muy cerca de él
se sitúa la fortaleza de Bentomiz, en la cima del
cerro del mismo nombre. De su antigua fábrica sólo
se conservan algunas cámaras –probablemente las mazmorras-
y restos de su amurallamiento exterior, sobre el que aparecen
varias almenas. Por su emplazamiento, este castillo jugó
un papel fundamental en la defensa de la zona hasta el siglo
XVI. Evocación histórica aparte, la visita
a este lugar queda recompensada también por unas
espectaculares panorámicas sobre buena parte de la
Axarquía. Desde esa altura, en días muy despejados,
puede incluso verse el perfil de las costas de Africa.
La iglesia parroquial de Santa Catalina se ofrece al visitante
como el edificio más destacado de Arenas. Fue construida
en el siglo XVI sobre una antigua mezquita, en estilo mudéjar.
El templo tuvo que ser reformado en 1927 como consecuencia
de un incendio, pero afortunadamente sus principales elementos
constructivos no quedaron afectados, como fue el caso del
alminar de la antigua mezquita. En la década de los
40 del siglo pasado también fue sometido a una restauración.
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