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El
pequeño término municipal de Arriate se ciñe,
por el norte y el oeste, al curso del río Guadalcobacín,
afluente del Guadiaro, que dibuja un paisaje sereno y frondoso
en las tierras más cercanas al río, mientras
que el resto del territorio está dedicado principalmente
al olivar y al cereal, que comparten espacio con frutales
y hortalizas.
Las
sierras de Las Cumbres (911 m) y Salinas (954 m), fuera
de su término municipal, encuadran con su altura
una zona que, por hallarse en plena depresión de
Ronda, es eminentemente llana.
Unas cuevas situadas en ambos márgenes del río
Guadalcobacín revelan la presencia del hombre del
Paleolítico en estas tierras. En estas cuevas no
se han encontrado pinturas rupestres, pero sí en
cambio algunas hachas de piedra que prueban la existencia
de asentamientos humanos en esa época, lo cual es
explicable debido a las características del entorno,
con abundancia de agua, orografía suave y sierras
y bosques próximos que facilitarían tanto
la caza como las primeras labores agrícolas del hombre
primitivo.
Su proximidad con dos enclaves tan importantes como Acinipo
y Ronda, hace suponer que Arriate fue escenario de más
de un acontecimiento histórico de interés,
pero nada hay documentado al respecto.
El
primer hecho constatado es la Batalla de Arriate, que tuvo
lugar en 1407, cuando el alcaide de Cañete la Real
acudió en ayuda de la cercana localidad de Setenil,
que se hallaba amenazada por los musulmanes, y dejó
su fortaleza al cuidado de su hijo. Los musulmanes aprovecharon
la ocasión y atacaron Cañete, a resultas de
lo cual murió el hijo del alcaide. En venganza, Hernando
de Arias preparó una emboscada a las tropas árabes
en el término municipal de Arriate.
Queda claro, pues, que el origen de este pueblo es árabe,
e incluso el nombre de Arriate es una derivación
de Arriadh, que significa ‘los vergeles’, en referencia,
parece ser, a un cortijo que había en aquel lugar.
Pero no fue hasta 1630 cuando los arriateños pudieron
segregarse de Ronda, para lo cual tuvieron que pagar 352.739
reales.
Visitas
Destacadas:
Salvo excepciones, los pequeños pueblos de la provincia
de Málaga concentran en la iglesia parroquial buena
parte de su patrimonio artístico, y Arriate es un
buen ejemplo de ello. La iglesia de San Juan de Letrán,
con su torre campanario, es la referencia arquitectónica
de esta localidad. La escasa información que hay
sobre el templo contrasta con un dato muy preciso referente
a la carpintería mudéjar de su armadura, que
fue realizada en 1629 por Francisco Hernández y Andrés
Valverde.
La torre campanario es de construcción reciente (1960),
a pesar de lo cual es el elemento arquitectónico
que mejor identifica al pueblo. Los acontecimientos políticos
de 1936 tuvieron para la iglesia de Arriate funestas consecuencias,
ya que fue asaltada y sufrió serios destrozos en
su retablo mayor y en el órgano, y las imágenes
que se procesionaban en Semana Santa, antiguas y de reconocido
valor artístico, corrieron la misma suerte.
Cómo
Llegar:
Para llegar a Arriate desde la Costa del Sol hay que tomar
la antigua carretera N-340 o la autovía AP-7 hasta
San Pedro de Alcántara, de donde parte la A-376 que
conduce a Ronda. Desde la Ciudad del Tajo se entra en la
carretera MA-478 que nos lleva hasta Arriate.
Datos
de Interés:
Superficie: 8,30 Km2
Número de habitantes: unos 3.600
Gentilicio: arriateños
Visitas Destacadas: iglesia parroquial de San Juan de Letrán
Situación Geográfica: en la Serranía
de Ronda, a 6 kilómetros de esta ciudad y a 120 de
la capital malagueña. El pueblo se sitúa a
una altitud de 600 metros sobre el nivel del mar, la precipitación
media es de 718 l/m2 y la temperatura media roza los 15,5º
C
Información Turística: Ayuntamiento, c/ Cordones,
4 (29350). Tlf: 952 165 096; Fax: 952 165 141
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