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Como
en la mayoría de los municipios fronterizos entre
varias comarcas, en el de Carratraca pueden observarse algunas
de las características orográficas que unos
kilómetros más allá de este territorio
definirán las tierras de Ronda, Antequera y del propio
Valle del Guadalhorce. Así, su paisaje es escarpado
en la sierra de Alcaparaín y bastante más
suave en las de Baños y Aguas.
En
consecuencia, la vegetación se adapta al terreno
en el que crece, de tal manera que en unas zonas hay profusión
de pinares y monte bajo y en otras, las que conforman el
valle por el que discurre el arroyo de las Cañas,
aparecen el olivar y el cereal, y más próximas
al cauce del arroyo, las huertas.
El caserío del pueblo se ciñe a las faldas
de la Sierra Blanquilla, y numerosos lugares de su casco
urbano son excelentes miradores desde los que se domina
un hermoso paisaje.
En el municipio han sido hallados algunos vestigios que
confirman la presencia del hombre en estas tierras desde
muy antiguo. En una sima de 40 metros de profundidad de
la sierra de Alcaparaín se ha localizado un enterramiento
del Eneolítico, alguna pintura y cerámica.
Y de los romanos, que muy pronto descubrieron las propiedades
curativas de las aguas sulfurosas que manan en Carratraca,
se han hallado monedas de Tiberio, Claudio y César
en el yacimiento de La Glorieta.
A
pesar de estos antecedentes, el origen de la actual Carratraca
se sitúa en el siglo XIX, como consecuencia de la
ampliación de un cortijo llamado Aguas Hediondas,
en el que había un balneario y una ermita del siglo
XVIII. La afluencia de gentes que acudían a beneficiarse
de las propiedades curativas de las aguas acrecentaron la
necesidad de construir un nuevo balneario, cuyas obras se
iniciaron en 1847 y concluyeron en 1856.
Los destacados personajes que lo visitaron (Eugenia de Montijo,
la acaudalada familia Heredia, Cánovas del Castillo
o el poeta inglés Lord Byron, entre otros) fueron
el mejor reclamo para impulsar lo que hoy llamaríamos
un flujo turístico de gran interés. A finales
del XIX se estima en unas 5.000 personas las que acudían
anualmente a la temporada de baños, lo que repercutió
en la economía del pueblo, cuyos habitantes alquilaban
sus casas y pasaban esos meses en el campo. Además
del balneario, el pueblo contaba en esa época con
dos casinos y una más que curiosa plaza de toros.
Visitas
Destacadas:
La tardía fundación del pueblo elimina cualquier
posibilidad de encontrar en él monumentos anteriores
al XIX, pero algunos de los construidos en esa centuria
bien merecen una visita. La iglesia de Nuestra Señora
de la Salud, que data de principios del XIX, fue construida
sobre una ermita del XVIII. Consta de tres naves separadas
por arcos de medio punto que descansan sobre columnas toscanas.
La armadura del templo es de madera realizada en estilo
neomudéjar.
El famoso Balneario, en la calle Baños, es un edificio
neoclásico en cuyo interior se halla, en un patio
de zócalo de cerámica, el templete de columnas
toscanas de mármol blanco jaspeado, que enmarca la
piscina de aguas curativas. Este espacio es tal vez la postal
más difundida de Carratraca.
El Ayuntamiento, conocido también como la ‘casa árabe’
por su estilo neomudéjar, fue originariamente el
lugar de recreo de doña Trinidad Grund, quien lo
mandó construir en 1885. La torre del edifico se
desplomó en 1963 y, junto con el resto del edificio
y la zona de jardines, fue restaurada en 1991.
Inaugurada
en 1878 y con una capacidad para 3.000 espectadores, la
plaza de toros de Carratraca presenta al menos dos singularidades:
su trazado no es circular sino poligonal, y buena parte
de su estructura está excavada en la roca, al modo
de como los griegos y los romanos construían los
teatros, de tal manera que la plaza tiene una excelente
acústica, lo que la convierte en un escenario ideal
para la representación de la Pasión de Cristo
en Semana Santa.
Fuera del casco urbano se hallan las cuevas del Duende,
la del abrigo de Alcaparaín y las simas Gorda y la
de los Murciélagos. Y a menos de un kilómetro
del pueblo, por el camino forestal que hay detrás
de la Plaza de Toros, se encuentran las ruinas de la ermita
que doña Trinidad Grund mandó levantar en
honor de la patrona del pueblo, la Virgen de la Salud. La
ermita fue destruida por un rayo y de ella sólo quedan
los restos, pero el paisaje hasta llegar al lugar compensa
el pequeño esfuerzo del paseo.
Cómo
Llegar:
Hay que partir de Málaga capital y tomar la carretera
A-357, que, sin ningún desvío, conduce directamente
a las inmediaciones de Carratraca. Una indicación
bien visible señala el acceso al pueblo.
Datos de
Interés:
Superficie: 21 Km2
Número de habitantes: 850
Gentilicio: carratraqueños
Visitas Destacadas: iglesia de Nuestra Señora de
la Salud, Balneario, Ayuntamiento, Plaza de Toros
Situación Geográfica: al norte de la comarca
del Valle del Guadalhorce y lindando con la de Antequera.
La localidad presenta una altitud de 540 metros sobre el
nivel del mar y dista 56 kilómetros de Ronda y de
la capital de la provincia. La zona registra una precipitación
media de 450 l/m2 y la temperatura media se sitúa
en los 16º C
Información Turística: Ayuntamiento, C/ Glorieta,
2 (29551). Tlf: 952 458 016; Fax: 952 458 276 |