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El
verdor del Valle del Guadalhorce, y en época de floración
de los cítricos el olor a azahar, impregnan buena
parte de las tierras de este municipio, cuyo núcleo
poblacional se encuentra dividido en dos zonas, Cártama
Pueblo y Cártama Estación, muy próximas
entre sí y que se extienden al pie de las pequeñas
sierras de Espartales y Llanas, ambas de 400 metros de altitud.
Entre las dos conforman la que se conoce como Sierra de
Cártama.
Dada
la abundancia de agua, la llanura del valle es propicia
para el cultivo de cítricos y hortalizas, mientras
que al norte, el territorio entronca con los Montes de Málaga,
cuyas ondulaciones aparecen cubiertas de olivos y almendros
y casas de labor desperdigadas aquí y allá,
tan características de las zonas de minifundios.
Al oeste, ya en plena comarca del Guadalhorce, se eleva
la Sierra de Gibralgalia, en la confluencia de los municipios
de Casarabonela, Coín y Pizarra.
A partir de tartesos y fenicios, el actual territorio cartameño
fue ocupado por todas las civilizaciones posteriores. Los
fenicios denominaron Cartha (ciudad oculta) al primitivo
asentamiento, y los romanos derivaron este nombre hacia
el de Cartima. En el año 195 a.C., el cónsul
romano Marco Poncio Catón le concede naturaleza de
municipio y la dota de recias defensas.
Los
yacimientos hallados de la época romana denotan que
el pueblo debió contar con un buen número
de habitantes, por lo que no es aventurado decir que en
el período romano la villa fue una de las más
importantes de la actual provincia malagueña.
En años posteriores, tanto los visigodos como los
árabes reforzarían la primigenia fortaleza,
pero serían estos últimos los que, conscientes
del lugar estratégico en que fue construida, la modificaron
y consolidaron, hasta el punto de que durante el período
nazarí el castillo se convierte en punto neurálgico
defensivo, económico y político.
En 1485 las tropas cristianas, no sin aprietos, consiguen
entrar en el castillo, que se convertiría en una
especie de cuartel general del ejército de los Reyes
Católicos, pues fue en él donde se preparó
la conquista de Ronda y Málaga. Tras la toma de Granada,
la fortaleza permaneció en desuso hasta la Guerra
de la Independencia, en que sirvió de refugio a los
soldados franceses.
Visitas
Destacadas:
El Castillo, a espaldas de la ermita de la patrona y en
proceso de restauración, es el monumento más
antiguo de la localidad puesto que fue erigido por sus primeros
pobladores. En su parte más elevada tiene forma rectangular
y en el centro se encuentra el aljibe, excavado en la roca
y cubierto por una bóveda horadada para aprovechar
el agua de lluvia. Por su capacidad, el aljibe podría
abastecer en torno a 2.000 personas. Hay restos de la antigua
plaza de armas y de lo que sería la alcazaba, así
como también de la doble muralla o barbacana que
lo rodeaba.
En la plaza del pueblo se ubica la iglesia de San Pedro,
construida en 1502, según una inscripción
existente en la fachada principal. Las obras se realizaron
sobre una antigua mezquita, que, a su vez, quedó
emplazada sobre un templo romano. Tiene tres naves y cubierta
de artesonado mudéjar. Los altares e imágenes
que adornan su interior son de factura moderna, y en su
exterior, encalado, destaca una torre cuadrangular de tres
cuerpos con una cubierta de teja árabe.
Sería
inexcusable abandonar Cártama sin antes haber visitado
la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, la patrona,
por más que el recorrido no sea precisamente fácil.
La pendiente asciende hasta la ermita en zigzag y en algunos
tramos hay escalones para salvar el pronunciado desnivel.
El esfuerzo se da por bien empleado al llegar al templo,
desde el que se contempla una de las mejores panorámicas
del valle del Guadalhorce.
Parece ser que la actual ermita, del siglo XVIII, tiene
su antecedente en otra del XVI, época en que, según
la tradición, en este lugar se apareció la
Virgen, cuya imagen fue sacada en procesión cuando
el pueblo padecía los estragos de una epidemia. Al
ir desapareciendo las enfermedades, a la Virgen se la denominó
de los Remedios, y la devoción que despierta se extiende
mucho más allá de las fronteras de este municipio.
El recoleto edificio parece haber sido construido en función
del camarín donde se halla la pequeña imagen
de la Virgen. Todo ese espacio está adornado con
una exuberante decoración de yeserías y pinturas
de brillantes coloridos. El exterior está rematado
por una airosa espadaña.
Camino de la ermita, en la calle Pilaralto, el visitante
habrá podido observar la fuente más antigua
de la villa, probablemente del siglo XVI o principios del
XVII, y en la callejuela del Agua o Pilarbajo se levanta
la casa museo de González Marín, de estética
neomudéjar. En ella vivió a mediados del siglo
XX uno de los más aplaudidos recitadores de versos,
natural de Cártama.
Cómo
Llegar:
El pueblo, a sólo 20 kilómetros de la capital
malagueña, está comunicado con ésta
mediante la carretera A-357. En el trayecto no suele emplearse
más de 15 minutos.
Datos de
Interés:
Superficie: 105 Km2
Número de habitantes: 15.000 aproximadamente
Gentilicio: cartameños
Visitas Destacadas: Castillo-fortaleza, iglesia de San Pedro,
ermita de Nuestra Señora de los Remedios, fuente
del siglo XVI, Casa Museo González Marín,
restos romanos
Situación Geográfica: en la comarca del Valle
del Guadalhorce, a 21 kilómetros de Málaga
y a unos 260 metros de altitud sobre el nivel del mar. La
precipitación media anual en la zona es de 550 l/m2,
y la temperatura media alcanza los 17º C
Información Turística: Ayuntamiento, plaza
de la Constitución, 3 (29570). Tlf: 952 422 126;
Fax: 952 422 349 |