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A
tan sólo 14 kilómetros de la bulliciosa y
cosmopolita Costa del Sol, la villa de Casares le muestra
al visitante, casi de golpe, el más genuino sabor
de los pueblos serranos que, milagrosamente, han escapado
de una absurda y malentendida modernidad. Así, esta
localidad ha conservado en su casco urbano ese aire de tiempo
quieto y ha renovado, allá donde y como el buen gusto
lo permite, las infraestructuras que la vida actual demanda.
Semejante equilibrio no es nada fácil, pero en Casares
se ha conseguido y está considerado como uno de los
más bellos pueblos de España, tal como evidencia
el hecho de que en 1978 fue declarado Conjunto Histórico-Artístico.
Su
término municipal se extiende entre la Costa del
Sol, a la que pertenece, la Serranía de Ronda y el
Campo de Gibraltar, por lo que el territorio presenta algunas
de las características que conforman cada una de
esas tres zonas, si bien es más acusada la fisonomía
serrana que las otras dos. Hondas gargantas hacia Sierra
Bermeja, pequeños bosques de pinos en busca de la
cima de Los Reales (1.440 metros) y altas calizas en Crestellina,
a la puerta del valle del Genal, donde habita un majestuoso
vecindario: una colonia de buitre leonado que no es difícil
ver en pleno vuelo.
En la parte occidental del municipio, el río Guadiaro,
tras haber recogido las aguas del Genal, abre su valle a
una sucesión de huertas que avanzan hacia el mar
entre colinas de cereal y algunas dehesas, un claro antecedente
del fronterizo paisaje gaditano.
La historia de Casares, de tan antigua, a veces se mezcla
con la leyenda. Para algunos historiadores, Casares deriva
de ‘Caxara’, fortaleza en árabe’, mientras que para
otros lo hace del nombre de ‘Caesar’ (César, caudillo
político y militar romano).
Los
orígenes de esta localidad se remontan a la prehistoria,
como constatan los hallazgos en los abrigos y las cuevas
de Ferrete, Crestellina o Utrera. Su ubicación, en
un lugar estratégico desde el punto de vista defensivo,
ha permitido que diferentes poblaciones se hayan asentado
en este territorio, como fenicios, iberos, romanos y árabes.
Los fenicios se establecieron en las zonas más apropiadas
del término municipal para mantener el comercio desde
la costa con los pueblos del interior, uno de los cuales
fue el asentamiento ibero sobre el que posteriormente se
fundaría la ciudad romana de Lacipo (Cortijo de Alechipe),
que fue una de las ciudades más importantes del litoral
malagueño, dado que incluso llegó a acuñar
moneda propia.
Durante la Edad Media Casares fue uno de los enclaves más
importantes de la zona, llave estratégica de la Serranía
de Ronda y, por su cercanía al Estrecho de Gibraltar,
paso obligado de los árabes, lo que hizo de la población
un baluarte de la cultura andalusí y uno de los últimos
reductos musulmanes en caer ante los cristianos, además
de jugar un decisivo papel en la expansión de los
almorávides.
El
núcleo actual es de origen musulmán. En aquella
época era una villa amurallada que poseía
dos puertas, una en la calle Villa, donde se conservan algunos
restos, y otra en la calle Arrabal. La huella musulmana
permanece en el entramado del pueblo, con calles de sabor
árabe como el Callejón del Rey, la calle Villa
y los callejones de la calle Arrabal, así como en
la toponimia: Benamorabe, la Alquería, el Cerro del
Moro o Almáchar.
En 1361 Casares fue el lugar elegido para la concentración
de las tropas de Don Pedro I el Cruel y Mohamed V para ayudar
a éste en sus aspiraciones de volver a conquistar
el trono de Granada. Desde entonces y hasta el siglo XV
la historia de Casares y su fortaleza, de la que se conservan
restos, permanece íntimamente ligada a la defensa
de Al-Andalus, hasta que finalmente es conquistada en tiempos
de los Reyes Católicos.
Tras la repoblación cristiana se produce la rebelión
de los moriscos, que concluye con la muerte de su jefe,
Al-Fair, a finales del siglo XVI. Otro hecho histórico
a resaltar es el papel que jugó el municipio durante
la dominación francesa, cuando las cuadrillas casareñas
pusieron en jaque al ejército invasor hasta su retirada
en 1813, sin que lograran someter a la villa.
Casares
tiene el honor de haber sido la cuna de Blas Infante: abogado,
político y escritor, autor del ‘Ideal andaluz’, impulsor
de la autonomía de Andalucía y creador del
himno y la bandera. Murió fusilado el 10 de agosto
de 1936, en los inicios de la contienda civil española.
Visitas Destacadas:
En la parte alta del pueblo, en el denominado Recinto del
Castillo, que se correspondía con la antigua Fortaleza
Musulmana erigida en el siglo XIII, se encuentra, junto
al cementerio la Antigua Iglesia de la Encarnación,
construida en el siglo XVI sobre una mezquita musulmana.
El interior es de tres naves y en el exterior destaca el
campanario mudéjar. En la actualidad está
siendo rehabilitada para destinarla a Centro Cultural.
La
actual Iglesia de la Encarnación (siglo XVI), de
origen conventual franciscano-capuchino, tiene planta de
cruz latina y consta de una sola nave cubierta con bóveda
y cúpula sobre el crucero. Su fachada presenta tres
arcos de ladrillo y una torre de dos cuerpos de reciente
construcción. La Ermita de San Sebastián,
situada en la plaza de España, y la Ermita de la
Virgen del Rosario, junto al cruce de los ríos Genal
y Guadiaro, completan el legado artístico-religioso
de Casares. De interés arquitectónico y decorativo
es la Fuente de Carlos III, situada en la plaza de España
y construida a finales del siglo XVIII. En la línea
de la costa se ubica la Torre de la Sal, levantada en el
siglo XVI para defender el litoral de eventuales invasores.
A unos 10 kilómetros del casco urbano y nuevamente
por la carretera A-337, se accede a las ruinas de Lacipo,
antiguo poblado ibérico-fenicio (siglos VI-V a.C.)
situado en el cerro de Alechipe del que Roma se adueñó
y lo transformó en una ciudad amurallada. El conjunto
fue declarado Bien de Interés Cultural (B.I.C.) en
1992 por la Junta de Andalucía.
En la parte meridional del término, limitando ya
casi con la población de Manilva, se encuentran los
Baños de Hedionda; baños sulfuro-ferruginosos
de origen romano y remodelación árabe (califal).
Se sitúan en la margen derecha del Arroyo Albarrán,
y las leyendas atribuyen su origen al propio Julio César
(s.I a.C.), cuando era pretor, que aliviando una enfermedad
herpética en sus aguas mandó construirlos.
Casares cuenta, además, con dos museos cuyos fondos
tienen gran interés. El Museo de Etnohistoria (Tlf.
952 895 148), situado junto a la Fortaleza Musulmana, recoge
una muestra de artesanía, fotografías y bibliografía
histórica del municipio, así como objetos
de la vida cotidiana casareña, que hacen comprender
mejor la historia del municipio. Puede ser visitado de lunes
a viernes de 11,00 a 14,30 horas y de 16,00 a 18,30 horas.
Los sábados abre de 11h a 16h.
El Museo Casa Natal de Blas Infante (Tlf. 952 895 521) se
encuentra en la C/ Carrera, 51. En su interior, además
de hacerse un recorrido por la vida y obra de tan insigne
personaje, se realizan exposiciones temporales de diversos
artistas tanto locales como comarcales en una sala habilitada
para ello. El horario de visitas es el mismo que el del
Museo de Etnohistoria.
Cómo
Llegar:
Por la autopista AP-7 (N340), a la altura de Manilva, se
toma la carretera A-377, y tras recorrer unos diez kilómetros
por esta vía, aparece el desvío hacia Casares,
adonde se llegar tras recorrer unos tres kilómetros.
Datos de
Interés:
Superficie: 162 Km2
Número de habitantes: 4.000 aproximadamente
Gentilicio: casareños
Visitas Destacadas: fortaleza musulmana, antigua iglesia
de la Encarnación, iglesia de la Encarnación,
ermita de San Sebastián, ermita de la Virgen del
Rosario, fuente de Carlos III, Torre de la Sal, ruinas romanas
de Lacipo, baños de Hedionda Museo de Etnohistoria,
Museo Casa Natal de Blas Infante.
Situación Geográfica: en la comarca de la
Costa del Sol Occidental, junto a la de Serranía
de Ronda. El pueblo se extiende sobre dos colinas, a unos
435 metros sobre el nivel del mar, y dista 104 kilómetros
de la capital malagueña. El entorno registra una
precipitación media anual de 860 l/m2 y la temperatura
media es de 16,6º C
Información Turística: Ayuntamiento, C/ Villa,
29 (29690). Tlf: 952 894 126; Fax: 952 894 017. Oficina
de Turismo. Tlf: 952 895 521.
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