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LA
IGLESIA MAYOR DE MÁLAGA ES UNO DE LOS MONUMENTOS
MÁS CURIOSOS DE ESPAÑA. SE TRATA DE UNA CATEDRAL
DONDE CONVIVEN DIFERENTES ESTILOS ARQUITECTÓNICOS
Y ARTÍSTICOS, QUE FUE CONSTRUIDA SOBRE LA ANTIGUA
MEZQUITA ALJAMA.
Nada menos que 254 años se tardó
en construir lo que hoy vemos de la Catedral de Málaga
porque, como el viajero podrá obsevar en su fachada
principal, está incompleta la torre sur y no posee
techo sobre la cubierta. Esta característica, única
en su especie, se achaca al desvio de fondos para causas
liberales y en apoyo a la Guerra de Independencia de los
Estados Unidos. Por eso, popularmente se la conoce como
"La Manquita".
La
Catedral de Málaga comenzó a levantarse tras
conquistar la ciudad los Reyes Católicos en 1487.
La antigua mezquita fue consagrada y transformada para el
culto cristiano. Tenía cinco naves y 113 columnas
con rica ornamentación y un luminoso patio plagado
de naranjos con galerías en sus flancos. Este edificio
se quedó pequeño para el culto cristiano por
lo que había que levantar un nuevo templo. De la
primitiva catedral sólo queda como testigo el muro
de ladrillo rojo en la fachada norte. Ësta ocupaba
lo que hoy es la iglesia del Sagrario y sus jardines. Es
curioso que la conquista de la provincia por lor ejércitos
cristianos, esté representada en la Catedral de Toledo.
En su sillería, están las más importantes
victorias de los Reyes Católicos en la provincia:
Málaga, Álora, Archidona, Marbella, Benalmádena
o Mijas.
Concretamente fue el año 1527 cuando comenzaron los
trabajos de la actual Catedral. Por su estilo renacentista,
podría tratarse de Diego de Siloé en base
a la planta de estilo gótico de Enrique de Egás,
puesto que por esas fechas ambos trabajaban en la de Granada.
De hecho, esta iglesia Mayor está inspirada en la
de Granada y ésta a su vez en la de Toledo. Durante
este siglo, se fueron adaptando y reformando las obras bajo
la dirección de Andrés de Vandelvira y Diego
de Vergara.
A principios de Agosto en 1588, siendo obispo Luis García
de Haro, se consagra lo terminado incluyendo la capilla
Mayor. Pero aún quedaría por cimentar algunas
naves y terminar fachadas exteriores
Ya en el S. XVII, comienza a construirse el coro, tras derruir
la catedral vieja. Pero fue en el S. XVIII cuando se hace
una apuesta definitiva por el edificio ante la situación
de construcción del coro y el peligro de derrumbamiento
del Cabildo. Para su construcción se concedió
veinte años de la "Sisa Mayor", es decir,
los fondos destinados a la celebración del Corpus,
lo que luego se fue prorrogando año tras año.
A lo largo de esta centuria, se ensambla magistralmente
el estilo renacentista de los siglos anteriores, con el
barroco del XVIII. En aquellos años se terminaron
las diferentes portadas y se intentó concluir las
torres; aunque sólo se llegó a concluir una
de ellas. 
Más
cerca del cielo.
Entrar en la Catedral de Málaga es estar más
cerca del cielo. Las construcciones religiosas en la Europa
de aquellos siglos, se concebía como un acercamiento
a la grandiosidad de Dios, por lo que el fiel queda enpequeñecido
nada más penetrar en tan grandioso edificio, fruto
del reparto espacial propio del estilo gótico. Un
monumento a la cristiandad y al concepto de iglesia triunfante
que ha llegado hasta nuestros tiempos para velar por la
fé católica de los malagueños.
Una
vez que se entra en la Catedral de Málaga no hay
más remedio que mirar al cénit y quedar boquiabierto
ante tal magnificiencia. De echo es una de las más
espectaculares de España. Sus columnas se alzan con
elegancia renacentista, estructurando el espacio en dos
naves laterales y una espectacular nave central. Aún
más deslumbrante nos puede parecer por la noche,
cuando la piedra torna a un color celestial, gracias a la
exquisita y estudiada iluminación. En ella, la Orquesta
Ciudad de Málaga interpreta en ciertas ocaciones
alguna pieza musical; un espectáculo admirable donde
se mezcla lo artístico con lo místico y lo
misterioso.
Al hacer un recorrido por los laterales, nos percataremos
de los tesoros que guarda celosamente tras sus muros. En
la nave del Evangelio, se encuentran las capillas de San
Sebastián, San Rafael, San José y en las que
destacan tres tallas de Pedro de Mena, entre ellas la del
Cristo de la Buena Muerte. En esta nave también está
el órgano, obra del maestro Julián de la Orden,
en perfecto estado de conservación. Al final de la
nave a la derecha, nos encontraremos la sacristía
mayor, en la que hay una magnífica colección
de pintura barroca.
Al situarnos en la nave central, frente al altar mayor o
presbiterio, nos atrapará la girola de columnas embellecidas
con adornos barrocos (S.XVI) y frescos de Cesar Arbassia.
Tras los púlpitos del S.XVII, una semicircunferencia
nos conduce por las diferentes capillas. La primera, es
la del Cristo del Amparo con cuadros de Juan Niñó
de Guevara y Luca Cambiasso, (Sta. Agueda). También
sobresale la capilla de la Encarnación con un retablo
de 1785 y la de Santa Bárbara, con el retablo gótico
de 1524 que se preveía para la mezquita-catedral.
Entramos
en la nave de la Epístola y nos topamos con la capilla
de la Viegen de los Reyes. Pedro de Mena es el autor de
esta virgen que los Reyes Católicos donaron tras
la conquista de Málaga. Allí también
se encuentran estatuas orantes de los reyes junto al retablo
original de la virgen y un cuadro sobre la decapitación
de San Pablo, obra de Enrique Simonet durante su estancia
en Roma (1887). En esta misma nave encontraremos el retablo
de San Pelayo (S.XVI) en la capilla del Sagrado Corazón;
el Cristo Crucificado de Alonso de Mena, y la Dolorosa de
Pedro de Mena, ambas figuras en la capilla de los Caídos.
Como broche del recorrido podemos contemplar el maravilloso
trabajo de éste último artista en las esculturas
de la sillería alta del coro. La sillería
estuvo realizada por Luis Ortíz de Vargas y José
Micael Alfaro. En el S.XVIII, fue clasificada como la Octava
Maravilla del Mundo. 
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