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El
municipio de Fuente de Piedra, al norte de la comarca antequerana
y lindando con la provincia de Sevilla, se extiende sobre
una extensa llanura en la que sobresalen los picos de las
sierras de Mollina y del Humilladero, aunque su paisaje,
idóneo para olivos y cereales –cultivos que de hecho
abundan-, gira en torno a la famosa laguna del mismo nombre
del pueblo, Fuente de Piedra, uno de los mayores humedales
de España (junto con el de Gallocanta, en Zaragoza)
y el primero en la Península Ibérica que alberga
una reproducción masiva de flamencos, lo que le confiere
un valor ecológico inestimable.
Precisamente la laguna debió ser una especie de reclamo
para el asentamiento del hombre prehistórico en esta
zona, a tenor de los restos encontrados correspondientes
al paleolítico superior. A partir de ese período
estas tierras permanecieron habitadas ininterrumpidamente
hasta los íberos, los cuales entablaron contactos
comerciales con fenicios y cartagineses.
La
laguna, ocupada por los romanos hacia el siglo II a.C.,
fue denominada ‘Fons Divinus’ (Fuente Divina), en alusión
sin duda a las propiedades curativas de sus aguas, especialmente
para remediar el ‘mal de la piedra’ –cálculos renales-,
y ése es probablemente el origen del nombre del pueblo.
Los numerosos yacimientos aparecidos de la época
romana presuponen la importancia que debió tener
la zona tanto en el Alto como en el Bajo Imperio.
A mediados del siglo XV, concretamente en 1461, y tras la
batalla conocida como del Madroño, don Rodrigo Ponce
de León entra en estos dominios y expulsa a los musulmanes,
de tal manera que el lugar quedó deshabitado hasta
1547, fecha en la que la autoridad de Antequera estima oportuno
crear una especie de arrabal para enviar allí a los
enfermos renales que en las aguas de la fuente buscaban
alivio a sus dolencias.
La naturaleza curativa de estas aguas propició un
notable apogeo comercial en la zona, un comercio basado
en la exportación del agua, que era transportada
al Reino de Nápoles e incluso bastante más
lejos, a América. Los siglos XVI y XVII fueron singularmente
prósperos con motivo de la comercialización
del agua y por los numerosos viajeros que se acercaban a
tomarlas allí mismo, pero una continuada sequía,
que favoreció la expansión de epidemias, acabó
con la bonanza económica, puesto que el brote de
la epidemia se achacó a los vapores del agua estancada
de la fuente por ausencia total de corriente.
Visitas
Destacadas: Palacio de la Marquesa de Fuente
de Piedra, iglesia parroquial de Nuestra Señora de
las Virtudes, Laguna de Fuente de Piedra.
Información
Turística:
Ayuntamiento, C/ Ancha, 9 (29520). Tlf: 952 735 016; Fax:
952 735 317 |