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Bordeado
por los ríos Guadiaro y Genal, el término
municipal de Gaucín presenta una densa cubierta vegetal
en la que se mezclan, en los lugares de mayor altitud, alcornoques,
encinas, algarrobos, castaños, acebuches y pinos,
mientras que en las riberas de los ríos abundan los
chopos, álamos, fresnos, sauces y olmos junto a plantaciones
de naranjos, limones, ciruelos y membrillos.
Esta
somera cita de especies –hay muchas más- puede dar
una idea aproximada de la casi exultante vegetación
de una zona que, a la vez, ofrece una orografía muy
variada. Todo lo cual conforma un paisaje de vivos contrastes
y amplísimas panorámicas.
El pueblo se extiende, de este a oeste, a modo de anfiteatro,
desde los pies del Castillo del Aguila hasta las faldas
del monte Hacho, sobre una elevación desde la que
se otea perfectamente el mar y los caminos que parten del
litoral hacia las tierras del interior. La villa de Gaucín,
a la que algún viajero romántico llamó
“Balcón de la Serranía”, constituye una atalaya
desde la que se divisa la Sierra Crestellina, el valle del
Genal y, en días despejados, las lejanas tierras
de Jerez, Gibraltar y Africa.
Semejante
enclave no pasó desapercibido para los romanos, que
fueron los primeros en instalarse allí, según
testimonian algunos hallazgos (restos de poblamientos en
Casas del Abrevadero, a sólo unos kilómetros
del actual casco urbano, trozos de la calzada que unía
Gibraltar con Ronda y una estatua del dios Mercurio), pero
fueron los árabes quienes fundaron la localidad y
le dieron el nombre por el que hoy se conoce, que en árabe
significa ‘roca fuerte’, en clara alusión a la impresionante
mole en la que se sienta su castillo.
Durante la dominación visigoda Gaucín se denominó
Belda, y en la época bizantina quedó bajo
la jurisdicción de la provincia de Oróspeda,
cuyas fronteras hoy resultan imprecisas. Del asentamiento
de estas civilizaciones en Gaucín se tienen noticias
por los restos de la necrópolis visigoda o tardorromana
existente en la loma de Enmedio, al suroeste del actual
casco urbano de Gaucín.
Los
años en que estas tierras permanecieron bajo el poder
de la media luna no fueron precisamente tranquilos, a pesar
de que hubo períodos de buena convivencia previamente
pactados entre moros y cristianos, pues por la situación
de la localidad, ésta se vio implicada tanto en los
conflictos que surgían en la costa como en el interior.
De todos los hechos históricos acaecidos en este
lugar durante la Edad Media, el más destacado fue
la muerte de Pérez de Guzmán, más conocido
como ‘Guzmán el Bueno’, que cayó luchando
contra los árabes en las proximidades del Castillo
del Aguila el 17 de septiembre de 1309.
El pueblo pasó definitivamente a manos cristianas
el 27 de mayo de 1485. Las tropas de los Reyes Católicos,
al mando del Marqués de Cádiz, entraron en
la villa tras ser requerida su rendición, a la que
sus habitantes accedieron, por lo que al parecer no hubo
lucha en esa ocasión.
Ya
en el siglo XIX, Gaucín, como otros tantos pueblos
serranos, ofreció una fuerte resistencia a las tropas
napoleónicas, pero finalmente sucumbió ante
el empuje francés. El 8 de julio de 1810 la villa
fue saqueada por las fuerzas napoleónicas, que no
sólo dieron muerte a un gran número de personas
sino que también incendiaron los archivos municipal
y parroquial e incluso la imagen del Santo Niño,
tan venerada en Gaucín, la arrojaron desde las murallas
del castillo.
Visitas Destacadas:
Tras un imprescindible recorrido por el pueblo, que, como
ya se ha mencionado, es el ‘balcón de la Serranía’
dada la amplitud del paisaje que se puede contemplar desde
muchos lugares de la villa, como primera elección
se impone la visita al Castillo del Aguila, erigido en primera
instancia por los romanos y agrandado y reforzado por los
árabes.
Está situado sobre un montículo de 688 metros
de altitud, al oeste de Sierra Bermeja y asentado sobre
rocas calizas. Las laderas este y sur son prácticamente
inexpugnables. El conjunto arquitectónico es de planta
irregular y está formado por tres recintos amurallados.
En el primero de ellos, que es el de mayor superficie y
que sirvió de refugio para la población, están
la ermita del Santo Niño y el antiguo hospital, del
que sólo quedan unos restos. En el otro extremo,
junto a la torre de la Regente, se habilitó el polvorín,
que estalló en 1848. En esta zona es donde está
el aljibe más antiguo. El segundo recinto, de mampostería
y ladrillo, posee dos aljibes, y el tercero es probablemente
de la época califal (siglo X), y en él se
ubica la torre de la Reina.
En
el casco urbano destaca la iglesia de San Sebastián,
erigida en 1487, poco después de conquistado este
territorio por las tropas cristianas. Este templo figura
en el puesto 14 entre los más antiguos que se conservan
en la provincia de Málaga. En él se han realizado
diversas obras en distintas épocas hasta conferirle
un aspecto monumental. Si bien su exterior es sencillo,
el interior está ricamente decorado con retablos
y altares, y además posee una valiosa colección
de orfebrería religiosa. Consta de tres naves sustentadas
por gruesos pilares de traza cuadrada con columnas adosadas.
La nave, con bóveda de medio cañón,
posee una cubierta de estilo mudéjar. En las afueras
de la villa, en lo que fuera la ermita de la Vera Cruz,
fue erigido un convento carmelita (siglo XVIII) que, desde
la desamortización de Mendizábal, ha tenido
varios usos. La iglesia es rectangular con tres naves separadas
por arcos de medio punto. En la cabecera de la fábrica
existe una capilla o sacristía de planta poligonal
cubierta por una cúpula ochavada.
La
ermita del Santo Niño, en el castillo, es del siglo
XVII. Su exterior es de mampostería con un pequeño
atrio, y su interior está distribuido en dos naves,
una de ellas muy sobrecargada de decoración, y la
otra, del siglo XVIII, tiene un camarín dedicado
a San Juan de Dios. Hay otra ermita, la de la Adelfilla,
de construcción mucho más reciente (1960).
Uno de los grandes exponentes de la arquitectura civil de
esta localidad es la Fuente de los Seis Caños, realizada
en piedra en 1628 y en estilo barroco andaluz. Consta de
tres cuerpos muy proporcionados, y en su parte más
alta aparece un frontón cerrado en cuyo centro hay
un escudo de armas nobiliario con una profusa decoración
vegetal. En el pueblo hay también algunas casas señoriales
de los siglos XVII y XVIII con sus correspondientes escudos
tallados en piedra que merecen ser contemplados.
Cómo
Llegar:
Desde la Costa del Sol, por la autopista AP-7 (N-340), a
la altura de Manilva, se accede a la carretera A-377, que
conduce directamente a Gaucín. Si el trayecto se
realiza desde Ronda, hay que tomar, a la salida de esta
ciudad, la carretera A-369, que, igualmente, lleva a esta
localidad.
Datos
de Interés:
Superficie: 97,30 Km2
Número de habitantes: unos 1.800
Gentilicio: gaucineños o gaucinenses
Visitas Destacadas: Castillo del Aguila, iglesia parroquial
de San Sebastián, ermita de la Vera Cruz, ermita
del Santo Niño, Fuente de los Seis Caños
Situación Geográfica: en el valle del Genal,
al sur de la comarca de Ronda, ciudad de la que dista 36
kilómetros, mientras que su distancia a la capital
de la provincia es de 130 kilómetros. El pueblo se
encuentra a unos 630 metros sobre el nivel del mar, registra
una precipitación anual de 1.340 l/m2 y la temperatura
media es de 14,5º C
Información Turística: Ayuntamiento, plaza
Guzmán El Bueno, 23 (29480). Tlf: 952 510 000; Fax:
952 151 130
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