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SON
MUCHOS LOS WINDSURFISTAS QUE HAN DEJADO LA VELA Y LA BOTAVARA
POR UNA COMETA Y UNA PEQUEÑA BARRA DE CONTROL. HAY
OTROS QUE ALTERNAN AMBOS DEPORTES, PERO LO QUE PARECE ESTAR
CLARO ES QUE EL KITESURF ESTÁ DE MODA.
La aparición del kitesurf en las
costas del planeta, parece el fin del reinado del windsurf
como forma popular de divertirse con el viento y el mar.
Pero ello no quiere decir que el windsurf como deporte esté
en vías de extinción, sino que es cuestión
de gustos; aunque el descenso en la demanda en windsurf
podrá repercutir en una bajada de precios de los
materiales.
Hace
unos 10 años no se pensaba en volar con una cometa
sobre el mar y una tabla pegada a los pies para amerizar.
Todo aquel que lo prueba se queda "enganchado"
porque las sensaciones son realmente espectaculares, según
los mejores regatistas de windsurf que los han probado.
El kitesurfing o flysurf nació hace unos siete años
de la mano de los franceses. Unos aficionados comezaron
a evolucionar los buffies (carros con ruedas) que se desplazaban
por la arena gracias al empuje de una gran cometa. Luego
lo modificaron y le injertaron unas cámaras de aire
a la cometa para que no se hundiera en el agua, mientras
que los carros o las tradicionales tablas de gran envergadura,
fueron sustituidas por otras de menor peso y tamaño.
Así aparece el kitesurf, un deporte que en tan sólo
siete años ha cosechado un éxito masivo, impensable
para el windsurf u otros deportes náuticos. Este
hecho se debe a tres factores fundamentalmente: por un lado,
un precio menor que el resto de disciplinas; en segundo
lugar, es mucho más sencillo de aprender y adquirir
cierto nivel con algunas horas de dedicación; y finalmente,
con poco viento (desde fuerza 2 en adelante) ya se puede
empezar a planear con la tabla, aunque depende del tipo
de cometa que se utilice.
La
cometa "Wipika" de cuatro líneas o cuerdas
es la que permite planear con esa mínima fuerza,
pero algunos la consederan demasiado grande. No obstante
lo importante del kitesurf no radica en la velocidad de
desplazamiento, sino más bien en las sensaciones.
Los comentarios más comunes son del tipo: "todos
los días descubres movimientos nuevos y variantes
de los mismos"; "en poco tiempo he pasado de ser
un principiante a hacer piruetas en el aire"; es muy
cómodo porque no tienes una vela o un mastil que
te impida los movimientos",... Todos estos comentarios
y sensaciones es lo que está haciendo grande en el
mundo a este peculiar modo de navegar.
No obstante, aprender a navegar con una cometa de 25 ó
30 metros de líneas no es del todo sencillo, por
eso, todos los expertos aconsejan dar unas clases de iniciación,
que ya se imparten en la Costa
del Sol. Hay que tener en cuenta que hay que saber controlar
la cometa, girar con la tabla, frenar, planear y por último,
saltar; pero no es estrictamente necesario haber practicado
algún deporte parecido anteriormente. Este nuevo
deporte que se está imponiendo acumula conocimientos
de distintas disciplinas deportivas que tiene que ver con
la navegación y el aprovechamiento de las fuerzas
eólicas. Por eso, se pueden combinar trucos de parapente,
vuelo de cometas, surf, windsurf y esquí acuático;
es un todo en uno que es posible que te haga descartar todo
lo demás.

Costa del
Sol y kitesurf
La Costa del Sol tiene
las características y el viento adecuado para practicarlo,
puesto que lo normal es contar con fuerza 8 a 12. Cuando
hay viento racheado o un fuerte levante es preferible no
salir; al menos los principiantes.
Tengamos en cuenta que con este tipo de viento se pueden
alcanzar los 30 nudos de velocidad, por lo que se hace imprescindible
un perfecto manejo de la barra de control, la cometa y la
tabla. Los 160 kilómetros de playa de la Costa del
Sol hace que podamos elegir entre una playa tranquila a
otra plagada de windsurfistas, surfers y kitesurfers. Lo
recomendable es mantenerse a unos 60 metros de la zona de
baño y hay que buscar una zona abierta para volar
la cometa y salir al mar. Por este motivo, no podemos hacer
kitesurf en lugares muy bulliciosos, pero cuando esto ocurre,
siempre nos quedan los pantanos, donde además de
tener una fuerza de viento, hay espacio suficiente. Málaga
cuenta con dos espacios con estas características:
el pantano de Guadalhorce o del El
Chorro y el pantano de La Viñuela..
Subidas de
adrenalina.
De
todas las sensaciones que se pueden experimentar con este
"invento", la más espectacular es el vuelo.
Hay saltos que pueden ir desde los 3 ó 5 metros,
hasta los 15 metros que son capaces de alcanzar los más
experimentados con grandes cometas, ya sean hinchables o
tipo parapente. El tirón que proporciona este tipo
de cometas provoca tal subida de adrenalina que lo único
que se puede hacer es dejarse llevar para dar saltos de
hasta 25 metros de longitud a una altura de vértigo.
Esto nunca se debe hacer cerca de la orilla, porque la caida
puede lisionarnos. A esa distancia del mar, la perspectiva
de este deporte cambia y es como si fuéramos en parapente.
De hecho, en la barra de control contamos con un freno en
caso de que no queramos subir tan alto o ir tan rápido;
pero, posiblemente nunca queramos utilizarlo.  |