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El
pequeño término municipal de Macharaviaya
presenta las características paisajísticas
propias de la comarca a la que pertenece, pero sin destacados
contrastes orográficos, toda vez que el terreno se
resuelve en una sucesión de lomas de similares alturas
donde, a falta de las antiguas viñas que desaparecieron
con la filoxera, abunda el pastizal, que ocasionalmente
se entremezcla con los olivos.
En
este entorno de amables trazos geográficos, pero
en el que tampoco faltan barranqueras y cajoneras, destacan
el núcleo urbano del pueblo y, a escasos tres kilómetros
de distancia, su anejo de Benaque, más pequeño
aún que Macharaviaya pero con el común encanto
de ese aire antañón y quieto, ajeno a las
prisas y al bullicio.
A partir de una antigua alquería árabe, Macharaviaya
fue fundada como villa en 1572, y de esa alquería
tomó el nombre de ‘Machar Ibn Yahha’ (cortijo del
hijo de Yahha), que en la actualidad conserva prácticamente
la misma fonética. La expulsión morisca trajo
como consecuencia el despoblamiento de la villa, y parece
ser que no hubo en ella una repoblación en toda regla
como en tantos otros pueblos de la zona.
La
prolongada decadencia que vivió Macharaviaya en todos
los órdenes –sobre todo en el poblacional- durante
mucho tiempo, dio un inesperado vuelco con la aparición
en la pequeña localidad de la familia Gálvez,
que le dio un sorprendente impulso económico en el
siglo XVIII. Durante toda esa centuria y parte de la siguiente
la villa gozó de una inusitada prosperidad económica,
a la vez que era visitada por los personajes más
influyentes de Málaga, que se acercaban hasta Macharaviaya
para estrechar lazos con los Gálvez.
Durante esa época se levantó una nueva iglesia
sobre la que había anteriormente, fue creada la Real
Fábrica de Naipes, un Banco Agrícola y se
inició la conducción de agua potable. El despegue
económico –a expensas de los Gálvez- fue tal
que el pueblo empezó a ser conocido también
como ‘el pequeño Madrid’, sobrenombre sin duda excesivo
pero que confirma la bonanza económica de aquella
época.
Con
la aparición de la plaga de la filoxera llegó
la decadencia, como en casi toda la Axarquía, de
la que el pueblo empezó a salir hace algunas décadas
al haberse convertido en refugio de numerosos artistas que
lo eligieron como residencia, sin duda para poder entregarse
a la tarea creativa con entera tranquilidad. También
ha aparecido un turismo residencial estable, que ha contribuido
en gran medida a recuperar muchas de las antiguas viviendas
que se encontraban desuso y medio derrumbadas.
Visitas Destacadas:
Suele decirse que la modernidad no ha traspasado las puertas
de Macharaviaya y que por lo tanto permanece igual que estaba
en el siglo XVIII. Sin ser esta aseveración del todo
cierta –sería imposible-, se acerca mucho a la realidad.
Las calles no han perdido su empedrado y se ha cuidado de
que en las fachadas de las casas no aparezcan elementos
extraños, con lo que la arquitectura popular luce
espléndidamente y conjuga a la perfección
con el irregular trazado urbano.
Lo primero que el viajero observa al entrar en el pueblo
es el templete de dos cuerpos cuadrangulares, realizado
en ladrillo visto, que recuerda la deuda del pueblo con
sus benefactores, los Gálvez, tal como se lee en
la lápida de 1786. En el casco urbano sobresale la
iglesia de San Jacinto, construida en el siglo XVIII en
el mismo lugar en que se erigió el primer templo
dos siglos antes (1505). La iglesia tiene planta de cruz
latina de una sola nave de 36 metros de larga por 9 de ancha,
con bóveda de medio cañón y una airosa
cúpula en el crucero. La sobria puerta de entrada
al templo, realizada en ladrillo visto y muy al estilo de
la época, consta de columnas corintias bajo un frontón
partido, sobre el que aparece un escudo real.
Contiguo
a la iglesia se encuentra el cementerio, desde el que se
accede a la cripta del templo. Esta dependencia ocupa prácticamente
todo el subsuelo de la iglesia y alberga los enterramientos
de algunos miembros de la familia Gálvez, representados
por marmóreas esculturas orantes.
La antigua fábrica de naipes no presenta en la actualidad
una estructura arquitectónica precisamente llamativa
(en realidad nunca la tuvo), pero es parte consustancial
de la historia de este pueblo y de su desarrollo económico.
Tras su marcha a América, José Gálvez
abrió una vía comercial en el Nuevo Mundo,
y de ese modo la Fábrica de Naipes de Macharaviaya
reafirmó el monopolio que ya tenía el antiguo
duelo de la fábrica, Félix Solecio, sobre
la venta de naipes en las ‘Yndias’ según un contrato
suscrito en 1576.
La
producción de la fábrica era de 30.000 mazos
anuales, que se fabricaban con un papel elaborado en Benalmádena
(la fabricación de papel consume gran cantidad de
agua, y ésta era muy abundante en Benalmádena).
La producción se paró en 1815 y el edificio,
situado en la calle Real de Málaga, números
15 al 23, quedó convertido en viviendas.
En el ajeno de Benaque, a menos de tres kilómetros
de Macharaviaya, el visitante podrá contemplar la
iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación,
una construcción del siglo XVI desprovista de aparatosidad
ornamental pero con el sabor auténtico del mudéjar
más sencillo. Fue levantada sobre una antigua mezquita,
de la que conserva el alminar, adaptado como campanario,
y ha sido objeto de algunas modificaciones desde que en
1930 se desplomara parte de la techumbre. En este núcleo
también puede visitarse la casa del poeta Salvador
Rueda, iniciador del movimiento poético conocido
como Modernismo. En su interior se muestra un notable legado
del poeta.
Cómo
Llegar:
Hay que partir de la autovía del Mediterráneo
(A-7; N-340) y, en dirección Motril, a unos cinco
kilómetros después de la indicación
de Chilches, acceder a la carretera MA-176, que conduce
directamente –aunque no en línea recta- a Macharaviaya.
Datos de
Interés:
Superficie: 7,20 Km2
Número de habitantes: unos 370
Gentilicio: macharatungos
Visitas Destacadas: templete de la familia Gálvez,
iglesia de San Jacinto, antigua Fábrica de Naipes,
iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación
(Benaque)
Situación Geográfica: en la comarca de la
Axarquía, dista 25 kilómetros de Vélez
Málaga y 27 de la capital de la provincia. La localidad
se encuentra a unos 240 metros sobre el nivel del mar, la
precipitación media en la zona es de 520 l/m2 y la
temperatura media anual se sitúa en 17,5º C
Información Turística: Ayuntamiento, C/ Real,
12 (29791). Tlf: 952 400 042; Fax: 952 400 026 |