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La
inconfundible silueta de Sierra Blanca, visible desde cualquier
punto del municipio, es el accidente geográfico que
mejor define este territorio, especialmente montañoso
en su zona norte, con altitudes que sobrepasan los 1.000
metros, y quebrado por innumerables vaguadas que aún
intentan aportar cierto estado natural a la formidable y
lujosa embestida urbanística registrada en este lugar
a lo largo de los últimos lustros.
Pero
a pesar de que las grandes urbanizaciones han avanzado incluso
hacia espacios alejados de la franja litoral; a pesar de
la dudosa idoneidad -en relación al paisaje circundante-
de ciertas acumulaciones de ladrillos, en el entorno marbellí
aún queda sitio para considerables extensiones de
viejos alcornocales, grandes pinares y algunas zonas de
olivos que, junto a los jardines privados de nueva construcción
y el domesticado césped de los campos de golf (hay
14 en este municipio), hacen del verdor una auténtica
materia prima que es el reclamo del turismo de gran poder
adquisitivo, asiduo de esta localidad.
La segunda ciudad de la provincia de Málaga por número
de habitantes albergó a sus primeros y escasos pobladores
en el Paleolítico, tal como lo demuestran las armas
y herramientas halladas en el lugar conocido como Coto Correa,
en la zona de Las Chapas, y en la cueva de Pecho Redondo
(Neolítico), en las estribaciones meridionales de
Sierra Blanca. Salvo el yacimiento fenicio de Río
Real, no hay más vestigios de otras civilizaciones
hasta el final de la dominación cartaginesa, de la
que existen restos en Río Verde, a unos cinco kilómetros
de Marbella.
El
paso de Roma por estas tierras sí dejó notables
huellas, como la villa de Río Verde, las termas de
Guadalmina y diverso material hallado en el casco antiguo
de la ciudad. Algunos estudiosos no desestiman la posibilidad
de que el núcleo de la actual Marbella fuera fundado
por los romanos, e incluso algunos apuntan que podría
tratarse de la famosa Salduba ibérica de la que hablan
Plinio y Ptolomeo, mientras que otros autores señalan
que pudo ser la Cilniana citada en el itinerario de Antonino.
En cualquier caso, el perímetro de la villa, sin
duda fortificado, coincidiría, aproximadamente, con
el actual casco antiguo.
Si bien los restos de torres y murallas del castillo que
aún hay en pie pertenecen a la época musulmana,
la parte más baja de la construcción es romana,
como también son romanos los cimientos de algunos
edificios ubicados en la céntrica plaza de los Naranjos.
Todo ello indica que la localidad debió tener cierta
importancia durante la hegemonía de Roma. De la época
visigoda es la basílica paleocristiana de Vega del
Mar, junto a San Pedro Alcántara, una de las construcciones
más notables de ese período de cuantas se
erigieron en España.
A
partir de la invasión musulmana la localidad estuvo
bajo el dominio de distintas dinastías hasta el acceso
al poder de los benimerines (1274), y posteriormente, como
toda la zona, pasó a depender del reino de Granada
hasta ser conquistada por los Reyes Católicos en
1485. Ya en el siglo XVI la ciudad experimenta un notable
cambio urbanístico, que se inició con el derribo
de parte de la Medina o casco antiguo para abrir una plaza
central, la actual plaza de los Naranjos, y una calle para
unir este nuevo espacio urbano con el mar.
A la vista de la actual fisonomía de la ciudad, es
difícil imaginar que en el siglo XIX Marbella fuera
una de las zonas españolas donde la industria minera
despuntó con más fuerza, con la instalación
de altos hornos para aprovechar el hierro que se extraía
de las minas de Sierra Blanca. En una centuria, la ciudad
pasó de ser punto de referencia en el ámbito
de la industria a municipio turístico de primer orden
en el contexto mundial.
Visitas
Destacadas:
Al visitante poco informado probablemente le sorprenderá
descubrir que esta ciudad, además de reunir la mayor
concentración de campos de golf de España
y buena parte de Europa, hoteles de lujo, puertos deportivos,
restaurantes y establecimientos de una inusual sofisticación,
un casino y excelentes playas repartidas en sus más
de 20 kilómetros de costa, cuenta con un patrimonio
histórico-artístico de extraordinario interés
y con un casco antiguo que ha aguantado de manera admirable
la invasión del último grito que ha doblegado
tantas voluntades.
Descubierta en 1961, la villa romana de Río Verde,
a unos cinco kilómetros del casco urbano, fue levantada
entre los siglos I y II d.C. Hay indicios de que perteneció
a un núcleo urbano de seis hectáreas que podría
coincidir con la antigua Cilniana. Por los restos hallados
(anzuelos, agujas de coser redes) cabe suponer que la villa
señorial albergaba una industria de salazones (garum).
Lo más sobresaliente de este yacimiento son los mosaicos,
de gran calidad artística. En ellos hay representaciones
de motivos culinarios cuyo esquematismo algunos expertos
consideran muy próximo al arte del siglo XX. Pájaros,
patos, cráteras y algunas estilizaciones vegetales
rodean la cabeza de la Medusa, figura central realizada
en viva policromía.
En
la urbanización Linda Vista, junto a San Pedro Alcántara,
se halla la basílica paleocristiana de Vega del Mar,
un yacimiento descubierto en 1915 en cuyas excavaciones
también salió a la luz una necrópolis
con más de 180 enterramientos. La fecha de la basílica
se sitúa entre los siglos IV y VI, hay opiniones
que apoyan una u otra centuria. Es de planta rectangular,
constaba de tres naves y se sabe que una de las dos sacristías
fue convertida en baptisterio en el siglo VI (dominación
bizantina), para lo cual se instaló una piscina bautismal
de 1,10 metros de profundidad. En este yacimiento se han
hallado joyas, cerámicas, monedas y placas epigráficas
correspondientes a distintos ajuares funerarios. Lo más
singular de este enclave es su doble ábside. La mayoría
de los restos hallados se encuentran dispersos por museos
de toda España entre los que destaca el Museo Arqueológico
Nacional.
Junto
al arco de entrada de San Pedro Alcántara, en la
urbanización Guadalmina, están las termas
o baños romanos de Guadalmina, de los siglos II-III
d.C. La edificación fue realizada en torno a un patio
octogonal en cuyo centro se ubica un estanque, rodeado se
siete habitáculos también octogonales y comunicados
entre sí. La zona superior se halla a casi cinco
metros de altura, y su parte central se remató con
una cúpula por la que entraba la luz natural que
iluminaba la estancia. Los restos de tuberías de
barro encontrados en el lugar indican que a través
de ese sistema se introducía agua o aire caliente
en el interior de las termas.
La iglesia de la Encarnación fue erigida en 1618
y en su exterior destaca la magnífica portada barroca
realizada en piedra roja. La nave central (tiene tres) acaba
en una cabecera semicircular sobre la cual se levanta una
bóveda. En su retablo mayor, también de estilo
barroco, se venera una imagen de San Bernabé, patrón
de la ciudad.
De la fortaleza árabe, entremezclada entre el caserío,
se conservan parte de las murallas y una torre en muy buen
estado. Para su construcción (siglos IX-X) se utilizaron
materiales romanos, como los sillares en la zona baja de
las murallas y tres capiteles jónicos que se emplearon
sin intención decorativa, simplemente como piedras.
Los
estilos renacentista, gótico y mudéjar se
combinan equilibradamente en el hospital de San Juan de
Dios (fundado por los Reyes Católicos bajo el nombre
de hospital Real de la Misericordia), construido en el siglo
XVI. Del edificio hoy se conserva la capilla de la Misericordia.
En su fachada contrasta la parte inferior, realizada en
piedra, con la del campanario, que, siguiendo la costumbre
popular de enjalbegarlo todo, aparece encalado. Tiene una
portada realizada en piedra y en su puerta de madera están
labrados el escudo real y el de la orden de San Juan de
Dios. Conserva la techumbre mudéjar.
También del siglo XVI es el Museo del Grabado (antiguo
hospital Bazán), con la particularidad de que este
edificio fue construido sobre tres casas árabes,
de ahí la asimetría de sus estancias. Al igual
que en el caso anterior, la fábrica de este inmueble
presenta elementos renacentistas, góticos y mudéjares.
Tiempo atrás fue la residencia de Alonso de Bazán,
regidor de la ciudad.
La Casa del Corregidor data de 1552. En su noble fachada
de piedra sobresale un mirador de tres arcos en el que,
una vez más, confluyen los estilos de mayor predicamento
en aquellas fechas: renacentista, gótico y mudéjar,
amén de algunos escudos. Esta construcción
forma parte del singular conjunto arquitectónico
de la plaza de los Naranjos, en el corazón del casco
antiguo de la ciudad.
La ermita del Santo Cristo de la Vera Cruz, del siglo XVI
y reformada en el XVIII, en el Barrio Alto, es uno de los
más interesantes ejemplos de la arquitectura religiosa
de la ciudad. El Ayuntamiento, ubicado en la plaza de los
Naranjos, es un noble edificio del siglo XVI al que con
el tiempo se le han hecho varias reformas, pero conserva
buena parte de la fábrica de aquel tiempo. En su
interior resulta interesante la armadura mudéjar
del Salón de Comisiones (antigua Sala Capitular)
y las pinturas al temple de la Sala de Justicia en donde
aparecen los escudos de Felipe II, el de Marbella además
de otros símbolos alusivos a la justicia y religiosos.
También en la plaza de los Naranjos se enclava la
ermita de Santiago, la construcción religiosa más
antigua de la ciudad ya que su fecha de construcción
se remonta al siglo XV, contemporánea por tanto a
la conquista de Marbella. Su fábrica es bastante
simple ya que consta de una sola nave de tipo cajón.
La oferta museística de Marbella se reparte en tres
centros de muy diverso contenido. El Museo Cortijo de Miraflores
(C/Luis Morales y Marín, s/n. Tlf: 952 902 714),
ubicado en un edificio de principios del XVIII sometido
a una profunda reforma, alberga varias salas de exposiciones
temporales y, como fondo permanente y característico,
un viejo molino de aceite y todos los accesorios que intervenían
en el proceso la para obtención de este producto.
El
Museo del Bonsái (Avda. Dr. Maíz, s/n. Tlf:
952 862 926) está considerado como uno de los más
completos en su género de toda Europa. Su colección
de olivos silvestres llama poderosamente la atención,
así como las miniaturas de los pinsapos, una especie
autóctona en peligro de extinción.
Inaugurado en 1992, el Museo del Grabado Español
Contemporáneo (C/Hospital Bazán, s/n. Tlf:
952 765 741) ocupa hoy un destacado lugar en el ámbito
museístico español. Los más representativos
grabadores españoles, a excepción prácticamente
de ninguno, tienen una o varias obras en estas salas: Antonio
López, Picasso, Dalí, Tàpies, Clavé,
Equipo Crónica, Genovés, Sempere, Palazuelo,
Chillida, Barceló, Sicilia… Organiza exposiciones
temporales y ciclos de conferencias.
Cómo
Llegar:
Por la autopista de peaje AP-7 o por la N-340. En una y
otra vía las indicaciones no dan opción a
errar el camino.
Datos de
Interés:
Superficie: 114,30 Km2
Número de habitantes: en torno a 117.000
Gentilicio: marbellíes
Visitas Destacadas: villa romana de Río Verde, basílica
paleocristiana de Vega del Mar, termas o baños romanos
de Guadalmina, iglesia de la Encarnación, Fortaleza
árabe, hospital de San Juan de Dios, hospital Bazán
(Museo del Grabado), Casa del Corregidor, ermita del Santo
Cristo de la Vera Cruz, Ayuntamiento, Ermita de Santiago,
Museo Cortijo Miraflores, Museo del Bonsai.
Situación Geográfica: en el centro de la Costa
del Sol Occidental, entre las faldas de Sierra Blanca y
la línea litoral. El casco urbano se encuentra a
56 kilómetros de Málaga, el municipio registra
una precipitación media anual de 630 l/m2 y la temperatura
media se sitúa en 18º C
Información Turística: Oficinas de Turismo
en Marbella: Glorieta de la Fontanilla, s/n (29600). Tlf:
952 774 693; Fax: 952 774 693 Plaza de los Naranjos, 1.
Tlf. 952 82 35 50 / 952 77 36 21; Arco de Marbella. CN-340,
Km. 183,5. Tlf: 952 82 28 18 / 952 82 29 44. En San Pedro
Alcántara: Marqués del Duero, 69. Tlf: 952
78 52 52 / 952 78 90 90; Arco de San Pedro. Tlf: 952 78
13 60 / 952 78 13 59. En Puerto Banús: Acceso Principal
al Puerto. Tlf: 952 81 85 70.
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