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Entre
las estribaciones de la Sierra de Mijas y el mar, en un
terreno de suaves relieves que va perdiendo altura conforme
se acerca a la línea marítima, se extiende
el término municipal de Torremolinos, otrora barriada
de Málaga y municipio independiente desde 1988. Los
grandes espacios verdes existentes al pie de la sierra entroncan,
una vez salvada la autovía del Mediterráneo,
con el complejo y variopinto entramado urbano que le otorga
un singular perfil a la localidad (hay cuatro núcleos
bien diferenciados: El Calvario, El Bajondillo, La Carihuela
y el entresijo de calles que conforman la zona más
tradicional de la ciudad).
Los
primeros asentamientos humanos en este municipio se remontan
nada menos que a 150.000 años atrás. A ese
período de la Prehistoria corresponden los nueve
cráneos humanos hallados en las cuevas del Tesoro,
de los Tejones, del Encanto y Tapada, hoy desaparecidas,
que se ubicaban en la Punta de Torremolinos, actual Castillo
de Santa Clara, donde asimismo se encontraron vasijas de
arcilla, puntas de hachas, collares, brazaletes y anillos.
También han aparecido restos del Neolítico
(5.000 años a.C.) correspondientes a un pueblo mesopotámico
(según el historiador Juan Temboury) que se asentó
en este lugar, donde encontró un excelente clima,
abundancia de agua, caza y pesca y albergues naturales.
Durante la dominación romana Torremolinos estuvo
perfectamente comunicado con Málaga y Cádiz
mediante la calzada que fue construida para unir estas dos
ciudades. Debido a esa buena comunicación, en el
municipio fueron instaladas tres factorías de salazones
(sobre todo para la producción del famoso garum,
una especie de salsa derivada del pescado que era imprescindible
en la gastronomía romana), si bien sólo se
conservan escasos restos de una de ellas en los terrenos
del antiguo Campamento Benítez, y de la época
romana es también una pequeña necrópolis
que afloró durante la realización de unas
obras en la plaza Cantabria.
Los árabes, con su sempiterno culto al agua, no dudaron
en aprovechar el caudal que nacía en la zona de Los
Manantiales y llegaba hasta la playa, y así, a lo
largo del recorrido de este caudal construyeron numerosos
molinos. En torno a 1.300, en plena época nazarí,
se inicia la construcción de una torre defensiva
al final de la actual calle San Miguel, para evitar en lo
posible las invasiones por mar. En alusión a esta
torre y a los molinos se configuró el nombre de la
ciudad.
Poco después de la toma de Málaga, los Reyes
Católicos le concedieron a esta capital la propiedad
de los manantiales de Torremolinos, decisión que
años más tarde (1511) fue corroborada por
Juana la Loca. Así, bastantes años más
adelante, los molinos construidos por los árabes
fueron quedando sin función alguna por falta de caudal.
Como
curiosidad, cabe señalar que el primer vecino de
Torremolinos cuyo nombre aparece en un documento oficial
fue Alonso Martín, contratado como guarda de la torre
y cuya misión era avisar de las incursiones marítimas,
una de las cuales se produjo en 1503, tal como queda reflejado
en un documento que se halla en los Archivos de la Catedral
malagueña. Este vecino en cuestión cobraba
25 maravedíes diarios, pero, dado que su oficio consistía
en vigilar la costa, no se le permitía tener perro
ni caña de pescar ni practicar juegos. Caso de no
cumplir esta normativa, podía ser sancionado con
dos meses sin paga o incluso ser expulsado del servicio.
El acoso a la costa malagueña por parte de navíos
corsarios no cesa, y para defender el litoral de Torremolinos,
el ingeniero de los Reales Ejércitos Antonio Jiménez
Mesa propone la construcción de un castillo o batería,
obra que fue iniciada en 1770 en el lugar que hoy ocupa
el hotel Santa Clara. La fortaleza albergaba cuarteles para
caballería e infantería, viviendas, capilla
y almacenes, y estaba dotada de una batería de seis
cañones de 24 libras, con un alcance de unos seis
kilómetros. El recinto fue un centro militar hasta
1830, fecha en que fue adaptado para cuartel de carabineros,
hasta que años más tarde pasó manos
privadas. De este fortín aún se conservan
algunos restos en la zona conocida como La Batería.
En 1923 se ponen en marcha dos proyectos para desviar a
Málaga las aguas de Torremolinos, dado el aumento
de población de la capital y los escasos recursos
hídricos con los que en aquella época contaba.
Esta iniciativa acabó por materializar la conversión
del municipio torremolinense en barriada de Málaga.
Sir George Langworthy, un peculiar ciudadano británico
que se instaló en Torremolinos a finales del siglo
XIX, compra el Castillo de Santa Clara y en 1930 lo convierte
en hotel-residencia, y con él inaugura el primer
establecimiento turístico no sólo de Torremolinos
sino prácticamente de toda la Costa del Sol. Poco
tiempo después, Carlota Alessandri convierte su cortijo
de la Cucazorra en el Parador de Montenar, a la década
siguiente abre sus puertas el hotel La Roca y a finales
de los 40 empieza a funcionar el resturante y sala de fiestas
El Remo, en la Carihuela. Lo demás ya es historia
reciente.
A partir de los años 50, con la inauguración
del hotel Los Nidos y del Pez Espada (primer establecimiento
de lujo en la zona), el nombre de Torremolinos va ineludiblemente
asociado al turismo, y 50 años más tarde,
aquel tranquilo pueblo surgido al amparo de una torre vigía
y de unos molinos que aprovechaban las abundantes aguas
de sus manantiales, es conocido en todo el mundo y se ha
colocado a la cabeza en el ámbito turístico
internacional.
Visitas
Destacadas:
Seguramente por su proximidad a Málaga, y por haber
sido durante tantos años ‘una barriada más’
de la capital de la provincia, Torremolinos no dispone de
notables monumentos de cierta antigüedad, excepción
hecha de la Torre Pimentel, pero como contrapartida posee
una de las ofertas de ocio más completas de la Costa
del Sol, una excelente infraestructura deportiva y cultural,
unas encantadoras barriadas, un formidable paseo marítimo
y unas playas que, por su calidad, le han permitido sustentar
su liderazgo turístico.
Antes de que a finales de los 50 se produjera el imparable
‘boom’ turístico, la calle San Miguel ya era el centro
neurálgico de Torremolinos. Lo que a simple vista
puede parecer una de tantas calles peatonales atiborradas
de comercios, como las hay en cualquier otra localidad costera,
se transforma en este caso en una vía con una identidad
propia e intransferible debido al bullicioso ambiente cosmopolita
y a algún que otro elemento aún por definir
que le confieren un sello absolutamente diferenciador con
respecto a otras calles de similares características.
Bajando esta calle hacia el mar, se encuentra la Torre de
Pimentel, que en distintas épocas, amén de
con esta denominación, se la nombra como Torre de
los Molinos, Torre Molinos y Torre de Molinos. Desde 1490
existe una casi exhaustiva información sobre esta
torre, tanto en lo relativo a su nomenclatura como a las
reparaciones que necesitaba, el personal que trabajaba en
ella y otros detalles que aparecen concienzudamente recogidos
en diversa documentación. En opinión de Juan
Temboury, la torre fue levantada en el siglo XIV, y la describe
como “un prisma rectangular de 7,20 x 6,10 metros en su
base y 6,63 x 5,05 en la azotea, con unos 12 metros de altura”.
La
Casa de los Navajas (C/Las Mercedes, s/n) es una hermosa
extravagancia de un vecino de Churriana que en 1925 decidió
construir una gran mansión en estilo neomudéjar,
un estilo arquitectónico sin otro canon que el de
emular, sin disimulo, las construcciones que los mahometanos,
sometidos ya a los cristianos, realizaron en España
entre los siglos XIV al XVI, y que gozó de gran aceptación
a partir de la Exposición Iberoamericana de Sevilla
de 1929.
El Molino de Inca, situado en la zona de Los Manantiales,
es el más antiguo de cuantos había en el municipio
(en 1923 había 19 molinos) y el primero que recibía
el agua de la sierra. Estaba dedicado a la molienda de cereales.
Actualmente se ha rehabilitado y en su entorno se ha construido
un jardín botánico de 40.000 metros cuadrados
con más de 150 palmeras de 50 tipos distintos, 300
árboles de 60 especies diferentes y 400 arbustos
de diversa procedencia. Para observar este espacio se han
colocado cuatro miradores estratégicamente situados.
El complejo deportivo Ciudad de Torremolinos, situado en
la zona de expansión de Torremolinos, entre el núcleo
urbano y Los Manantiales, consta de numerosas instalaciones,
como el campo de fútbol de césped El Pozuelo,
el polideportivo Palacio San Miguel, la piscina olímpica
Virgen del Carmen, pista de atletismo, campos de fútbol
de tierra y pista de tenis o de padel. Se trata de uno de
los complejos más completos de Andalucía en
su género, y en sus instalaciones suelen entrenar
numerosos equipos extranjeros, sobre todo en invierno, cuando
en sus países de origen el clima impide la práctica
deportiva al aire libre.
El
barrio de La Carihuela, al oeste del municipio, es el paraíso
del famoso ‘pescaíto frito’ y sin duda una de las
zonas gastronómicas más famosas de la Costa
del Sol. A pesar del aluvión turístico que
recibe, el barrio conserva intactos sus rincones más
típicos: calles estrechas, placitas recoletas y cuajadas
de plantas y flores y, por encima de todo, su peculiar sabor
marinero. El paseo marítimo conecta esta zona con
el Bajondillo y Playamar, donde, al igual que en La Carihuela,
las playas y la oferta culinaria están a la altura
de su fama.
El Palacio de Congresos y Exposiciones de Torremolinos se
sitúa muy cerca del casco urbano, en una pequeña
loma desde la que se puede observar una excelente panorámica
del litoral. Dispone de 22 salones con capacidad de 12 a
900 personas y, asimismo, cuenta con un hall de exposiciones
donde pueden instalarse 180 stands. Su arquitectura, pionera
en su tiempo por la modernidad de su forma, sigue llamando
la atención por su solidez y funcionalidad.
El auditórium municipal Príncipe de Asturias
es una de las grandes infraestructuras culturales de este
municipio. El edificio tiene una superficie de 6.500 metros
cuadrados y cuenta con un aforo para 1.790 personas sentadas
y otras 5.500 de pie. Concebido para la celebración
de cualquier tipo de evento, en él se llevan a cabo
representaciones líricas (ópera y zarzuela),
dramáticas, de danza y en ocasiones también
acoge multitudinarios banquetes.
Cómo
Llegar:
Ya se proceda directamente del aeropuerto o de cualquier
otro punto de la Costa del Sol, la señalización
de Torremolinos no deja lugar a dudas en ningún caso.
La autovía del Mediterráneo y la antigua N-340,
convertida hoy en bulevar a su paso por el centro de la
ciudad, son los accesos con que cuenta este núcleo
turístico.
Datos de
Interés:
Superficie: 20 Km2
Número de habitantes: en torno a 53.500
Gentilicio: torremolinenses
Visitas Destacadas: calle San Miguel, Torre de Pimentel,
Casa de los Navajas, Molino de Inca, complejo deportivo
Ciudad de Torremolinos, La Carihuela, Palacio de Congresos,
auditórium Príncipe de Asturias
Situación Geográfica: en la comarca de la
Costa del Sol Occidental. Su principal núcleo urbano
se encuentra a 50 metros sobre el nivel del mar, dista 12
kilómetros de la capital malagueña y 5 del
aeropuerto internacional Pablo Ruiz Picasso. La precipitación
media en el municipio es de 500 l/m2 y la temperatura media
anual se sitúa en 18º C
Información Turística: Ayuntamiento, Delegación
de Turismo, plaza Blas Infante, 1 (29620). Tlf: 952 379
511; Fax: 952 379 551. Oficina de Turismo, plaza de la Independencia,
s/n. Tlf: 952 374 231 |